Teorías sobre la Depresión: ¿Por qué nos deprimimos?

Depresión. Psicólogos Coruña.

"Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias". Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes.

 

 


 La tristeza es un sentimiento que ha acompañado a la especie humana desde sus orígenes, apareciendo una de las primeras descripciones de las que se tiene constancia en el Libro de Job del Antiguo Testamento:

 

"Los gemidos se han convertido en mi pan y mis lamentos se derraman como agua. Porque me sucedió lo que más temía y me sobrevino algo terrible. ¡No tengo calma, ni tranquilidad, ni sosiego, sólo una constante agitación!".

 

 Este tipo de emoción, al contrario de lo que pudiera parecer a priori, cuando se produce en un grado moderado no tienen porque tener consecuencias perjudiciales pues constituye una forma de "adaptarse" a una situación negativa. La tristeza puede así proporcionarnos atención y cuidado por parte de los demás ante una pérdida importante o conservar nuestras fuerzas para poder hacer frente a posteriores procesos de adaptación. Sin embargo si esta tristeza dura demasiado tiempo, es demasiado intensa o frecuente, puede convertirse en un trastorno que pone en peligro la salud del individuo.

 

 La depresión mayor es uno de los trastornos mentales más frecuentes, estimando la OMS que afecta a más de 350 millones de personas en todo el mundo, lo que significa que aproximadamente un 5% de la población adulta ha presentado o presentará un episodio en el transcurso de su vida. Esta patología no se distribuye de una forma demográficamente homgénea, sino que existen una serie de factores que aumentan la probabilidad de padecerla. Así si eres mujer tienes entre 2 y 3 veces más probabilidades de sufrirla que un hombre, sin que se conozca todavía con exactitud el porque de esta diferencia especulándose que pudiera ser debido a la tendencia por parte de las mujeres a hacerse preguntas recurrentes acerca de su estado, lo que amplificaría su ánimo negativo, mientras que los hombres tienden a dedicarse a actividades distractoras que les hagan olvidar su tristeza. Se ha comprobado también como la depresión es hasta dos veces mayor en medios urbanos que rurales y la existencia de variables  como la situación de desempleo prolongada o el nivel socioeconómico bajo que aumentan en gran medida el riesgo de sufrirla.   

 

 Los síntomas experimentados cuando estamos deprimidos varían ampliamente en cada persona, tanto en su cualidad como en su intensidad o gravedad, pero pueden resumirse en cinco grandes bloques:

 

  •  Síntomas anímicos, como los sentimientos de tristeza, infelicidad, irritabilidad y la sensación de vacío o inexistencia de futuro.
  • Síntomas motivacionales/conductuales como la la anhedonia, o incapacidad para experimentar emociones positivas, la apatía o la dificultad para iniciar conductas o tomar decisiones.
  • Síntomas cognitivos como son los déficits de memoria o concentración e ideas de culpabilidad o devaluación sobre uno mismo.
  • Síntomas físicos característicos son el insomnio, la pérdida de peso, la fatiga o dolores difusos .
  • Síntomas interpersonales, como es el deterioro de las relaciones con los demás producido por el aislamiento social tan frecuente en el deprimido.

 

 Dar una respuesta a la pregunta del título no es fácil, y a ello se ha dedicado gran cantidad de esfuerzo y tiempo a lo largo de la historia de la psicopatología sin que se haya podido llegar a una "explicación global" que de cuenta de todas las variables implicadas en el trastorno. Los primeros intentos de arrojar luz sobre el tema fueron realizados por la escuela psicoanalítica, quien situaba el origen de la depresión en un conflicto infantil no resuelto que en la edad adulta haría a los sujetos más vulnerables ante las perdidas o frustraciones de la vida. A medida que la psicología fue incorporando el método científico surgieron nuevos planteamientos basados en los datos empíricos obtenidos por la psicología del aprendizaje, apuntando a que gran número de las depresiones se debían a la falta de reforzadores positivos. Desde esta óptica, Lewinsohn consideraba como causa suficiente para la depresión la falta de emociones positivas relacionadas con los principales dominios vitales de la persona, bien porque el ambiente no se los proporciona, porque el individuo no esta dotado de las habilidades necesarias para obtenerlos o raíz de una elevada ansiedad  social que dificulta su consecución.

 

  Durante los años 50 se introdujo una variable importante en la ecuación, la influencia que tiene la forma de interpretar la información en nuestro estado de ánimo. Albert Ellis primero y Aaron Beck después, sentaron las bases de los modelos cognitivos de la depresión para los cuales los acontecimientos vitales no son los responsables de nuestros sentimientos de tristeza sino que estos se deben a la interpretación sesgada que hacemos de los mismos. Según este punto de vista a lo largo de nuestras vidas vamos incorporando una serie de ideas irracionales o disfuncionales que, a pesar de no estar sustentadas por datos empíricos, tomamos como ciertas y nos hacen ver de una forma sesgada los diferentes problemas a los que nos enfrentamos. Estas ideas nos impiden dar una respuesta adecuada a las dificultades derivando en una visión catastrófica y global que Beck denominó como Triada Cognitiva Negativa: un concepto negativo sobre uno mismo, el mundo y el futuro.
 

 Esta atribución negativa produce en un sentimiento de indefensión que Martin Seligman demostraría experimentalmente con perros a finales de los 60 y derivaría más tarde en la Teoría de la Indefensión Aprendida. Esta tesis mantiene que la depresión sólo se produciría si el individuo percibe la incotrolabilidad de su conducta, es decir, que haga lo que haga no podrá reducir las consecuencias negativas. Esto explicaría el comportamiento observado en animales experimentalmente en laboratorio pero no las depresiones humanas, por lo que se reformuló posteriormente incorporando componentes cognitivos. Se descubrió que las personas más vulnerables a padecer una depresión eran las que atribuían las experiencias negativas a factores internos (la persona es la responsable de lo que le pasa) estables (siempre tiene las mismas consecuencias) y globales (afecta a todas la situaciones similares).

 

 Existen otras muchas teorías acerca de la depresión  que atribuyen su aparición a una gran variedad de factores como la alteración en el cerebro de diferentes neurotransmisores defendida por el modelo biológico, o a la falta de una red de apoyo social adecuada para hacer frente a los problemas vitales importantes que promulga la visión interaccional. Esto nos da una idea de la falta de consenso en cuanto a la génesis de los trastornos mentales y cómo, a menudo, la investigación genera más preguntas que  respuestas concretas.

 

 Los tratamientos psicológicos actuales para la depresión se han creado gracias al desarrollo de esta base teórica, demostrando en múltiples estudios una gran efectividad que supera a la obtenida mediante terapia farmacológica. El abordaje concreto del trastorno variará en función de cada terapeuta y caso particular pero suelen incluir entre otras tareas la planificación de actividades agradables que permitan elevar el estado anímico así como la detección y discusión de las posibles ideas distorsionadas que puedan hacer ver a la persona las situaciones como amenazantes y desesperanzadoras. Si crees que puedes estar sufriendo un trastorno depresivo o conoces a alguien en esa situación, es importante que lo consultes con un profesional para obtener la ayuda adecuada.

 

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