Ansiedad y Pánico

Ataque de Pánico. Ansiedad. Psicólogos Coruña.

 "No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor". Alejandro Dumas

 

  Los trastornos de ansiedad son una de las patologías más frecuentes en salud mental, estimándose que el 17% de la población en USA y el 13% en nuestro país han experimentado algún trastorno de este tipo en el último año. Aunque todos conocemos lo que es la ansiedad y seguramente la hemos experimentado en mayor o menor medida en algún momento de nuestra vida , puede resultar un concepto algo confuso al asociarse frecuentemente con otros términos relacionados como miedo, fobia o estrés. Ansiedad y angustia derivan ambas de la raíz indogermánica "angh" que significa estrechez, constricción y malestar o apuro. Se han dado diversas definiciones de lo que es la ansiedad, a modo de ejemplo podemos citar a Spielberg quien la define como "una reacción emocional que consiste en sentimientos de tensión, aprensión, nerviosismo y preocupación, así como la activación y descarga del sistema nervioso autónomo".

 

 La ansiedad, igual que cualquier otra emoción, no es mala por naturaleza, sino que, al contrario, tiene una marcada utilidad adaptativa para nuestra especie al alertarnos y prepararnos ante situaciones en las que nuestra integridad esta amenazada y debemos dar una respuesta rápida. Sin embargo, cuando la situación que nos produce ansiedad no es objetivamente peligrosa o la activación tiene mayor duración o intensidad de la esperada no encontramos ante una "ansiedad clínica o patológica".

 

 Ambos tipos de ansiedad presentan un triple sistema de respuesta (Lang) que incluye un componente cognitivo ( la experiencia interna y subjetiva de miedo, alarma e inquietud), un componente fisiológico ( se incrementa la actividad del sistema nervioso autónomo, traduciéndose en sudoración, tensión muscular, aceleración cardíaca,…) y un componente conductual (se da una respuesta de escape o evitación de la situación ansiógena).

 

 La ansiedad patológica deriva en todo un abanico de trastornos de ansiedad que afectan en gran medida al bienestar del individuo que los sufre e incluyen desde las fobias al estrés post traumático pasando por el trastorno de pánico. Este último es una de las manifestaciones que más alarma al que lo sufre pues sus síntomas somáticos guardan cierta similitud con un ataque cardíaco lo que aumenta notablemente la percepción de gravedad del episodio, siendo frecuente el acudir por este motivo a los servicios de urgencia de los hospitales.En la mitología griega Pan (Panikos), dios griego del bosque y los pastores, se disfrazaba para ocultar su identidad y asustar así a todo aquel incauto que se ponía a su alcance, causando sus bromas "pánico" entre las víctimas.

 

 Los ataques de pánico son experiencias súbitas de miedo acompañadas síntomas fisiológicos que suelen alcanzar su punto máximo a los 10 min de haber comenzado. Entre estos síntomas se incluyen las palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de ahogo, dolor en el pecho, náuseas, mareo o pérdida de conciencia, sensación de irrealidad, miedo a perder el control o morir, sensación de adormecimiento o cosquilleo y ráfagas de frío y calor. A pesar de lo complejo de esta sintomatología, el pánico es un fenómeno común entre la población no clínica, como lo demuestra el estudio de Norton (1986), quien encontró que alrededor del 36% de una muestra de estudiantes habían tenido uno o más ataques de pánico en el último año y casi un 25 % habían experimentado uno o más ataques durante las últimas 3 semanas. 

 

 Estos episodios de ansiedad extrema pueden aparecer de forma inesperada (como caído del cielo), limitados o señalados (hay una señal que los dispara de forma prácticamente inmediata) o predispuestos a ciertas situaciones. Independientemente de la forma que adopten, todos son experimentados por el individuo que los padece de una forma muy intensa y desagradable que incluso le lleva a pensar que esta sufriendo una grave enfermedad o que se esta enfrentando a sus últimos minutos de vida.

 

 Es bastante común que con el tiempo las crisis de ansiedad se asocien con diferentes situaciones o actividades en las cuales la persona considera que le sería difícil recibir ayuda en el caso de necesitarla, como son las muchedumbres, los transportes públicos o simplemente estar sólo fuera de casa, lo que se conoce como Agorafobia.

 

   El tratamiento de estos trastornos se basa en tres aspectos fundamentales:

  • El desarrollo de técnicas para controlar la activación, como la relajación           muscular progresiva.
  • La detección, análisis y modificación de los pensamientos que hacen ver los síntomas somáticos como amenazantes o fuera de control.
  • La exposición progresiva a dichos síntomas o situaciones temidas.

   

   Si crees que puedes estar sufriendo un trastorno de ansiedad o conoces a alguien en esa situación, es importante que lo consultes con un profesional para obtener la ayuda adecuada.    

 

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