El Sufrimiento es Universal

ACT. Psicólogos Coruña.

"Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento."

Viktor Frankl


A menudo cuando nos sentimos mal tendemos a compararnos con los demás y preguntarnos por qué no podemos ser  felices como la gente de nuestro alrededor,  creemos que ellos no sufren en la forma en que lo hacemos nosotros, parece como si la vida les sonriese mientras nosotros nos hundimos en nuestros problemas.


Pero esto no es verdad, cualquiera a lo largo de su vida ha experimentado o experimentará el dolor producido por la pérdida de un ser querido, la vergüenza por vernos expuestos a algo de lo que nos arrepentimos, la frustración al no conseguir aquello deseado o el miedo ante lo percibido como dañino. Es esa afilada  espada que como le sucedía a Damocles pende sobre nuestras cabezas, pero de la que nadie habla, tratamos de poner caras sonrientes fingiendo como si todo fuese bien y  la vida sea maravillosa pero no lo es ni lo puede ser, ser humano implica sufrir en formas en las cuales otros seres vivos no lo hacen.


A lo largo de la su evolución los humanos hemos ido desarrollando una habilidad que nos diferencia del resto de seres con los que comparte el planeta tierra: la capacidad simbólica. Los animales solo pueden sufrir ante estímulos reales pero las personas somos muy diferentes, desde bebés ya aprendemos que el nombre de un objeto hace referencia a eso que nombra, no siendo necesario que aquello a lo que hacemos alusión este presente para reaccionar ante él. Esta capacidad, que nos ha ayudado a desarrollar un pensamiento abstracto y crear las herramientas necesarias para avanzar como especie nos pone  a su vez en una posición de debilidad. La Teoría del Marco Relacional (Steven C. Hayes et al.) ha demostrado como decir simplemente una palabra invoca al objeto que se nombra, aparece inmediatamente en nuestra mente y nos provoca una reacción emocional aunque nada haya ocurrido en realidad. Tómate unos segundos para pensar en episodio de tu vida que te haya causado vergüenza ¿que has sentido?. Seguro que  si te has esforzado has podido revivir de nuevo ese momento y te ha hecho sentir avergonzado otra vez. Esto marca una gran diferencia en la vida que las personas viven, cualquier señal que nos evoque algo doloroso tiene la capacidad de hacernos sufrir.Esa es exactamente la situación en la que te encuentras. Esa es exactamente la situación en la que nos encontramos todos.


 ¿Dónde podrías ir para que este tipo de relación no se produzca? ¿cómo puede una persona evitar el dolor, si en cualquier momento y en cualquier lugar, el sufrimiento puede ser traído a su mente?.


 La gente tiende a hacer lo que haríamos con cualquier cosa que no nos gusta, tratar de evitarla. Intentamos con todas nuestras fuerzas librarnos de eso que nos resulta desagradable, ese sentimiento de fracaso, inutilidad o vergüenza. Y a corto plazo lo logramos, pero con el tiempo seguro que volverá para golpearnos con más fuerza todavía. No funciona y no podrá funcionar porque tratar de evitar los pensamientos o emociones desagradables nos conducirá a una lucha que lo único que causará es más dolor y malestar. Es como si esas emociones desagradables creciesen, se amplificasen cada vez que tratamos librarnos de ellas y creciesen gracias a la fuerza que dedicamos a evitarlas. 


¿Qué podemos hacer entonces? ¿resignarnos a vivir en el dolor y sufrimiento perpetuos?. Los psicólogos creemos que no. Como hemos visto no puedes eliminar aquello que te causa sufrimiento ni volver atrás en el tiempo y cambiar lo que hiciste y de lo que te arrepientes o borrar ese suceso doloroso de tu memoria. Además nuestra propia mente en muchas ocasiones no se pone precisamente de nuestro lado, nos atormenta con pensamientos desagradables, prediciendo apocalípticamente el futuro o diciéndote de forma autoritaria la manera en que deben ser la cosas, como debes ser o comportarte tú y como tienen que actuar los demás contigo. Aquí la lucha no es una estrategia muy útil ¿cuanto tiempo has dedicado a deshacerte de ellos y qué resultado te ha dado? ¿has conseguido librarte de ellos?. Seguramente la respuesta a ambas preguntas es no. Es como si te hubieses caído en un pozo de arenas movedizas, cuanto más fuerza haces por salir más te hundes.  


La única forma de vivir con esa amenaza es hacerse consciente de ella y aceptar que en algún momento, aunque no nos guste, experimentaremos el sufrimiento psicológico y de nosotros depende si decidimos “hacerle sitio” y  dedicar ese tiempo y energía a hacer nuestra vida mejor o continuar en esa lucha inútil. Existen diferentes terapias psicológicas como la Terapia de Aceptación y Compromiso o técnicas como el Mindfulness que nos pueden ayudar a “gestionar” esas emociones  y abrirnos a ellas pues, tarde o temprano, nos las encontraremos de nuevo.


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